Ir al fisioterapeuta frecuentemente

Ir al fisioterapeuta frecuentemente

Muchas veces nos preguntamos si debemos acudir al fisio sólo si tenemos dolor en alguna parte de nuestro cuerpo o si sería bueno ir al fisioterapeuta frecuentemente. ¿Cuándo y cada cuánto tengo que ir al fisioterapeuta?

Bien es cierto que el fisioterapeuta debe prescribirnos una frecuencia de tratamiento acorde a nuestras patologías y caso clínico en particular, pero a continuación vamos a hablar de algunos de los motivos por los que es necesario acudir a consulta con una frecuencia estipulada y no sólo cuando nos duele algo.

Los fisioterapeutas tras la evaluación inicial necesitamos de sesiones sucesivas para controlar, rehabilitar y comprobar cómo funciona el tratamiento que hemos aplicado al paciente, ya que para tratar una misma patología se pueden aplicar diferentes técnicas de fisioterapia, osteopatía o ejercicio, y una consulta posterior nos indicará si estamos consiguiendo los resultados correctos.

Ponemos el ejemplo más común y evidente de consulta: en el caso de los dolores musculares por contracturas (los famosos puntos gatillo) o un desequilibrio muscular, es necesario evaluar si la musculatura tratada en sesiones anteriores está volviéndose a contracturar con puntos gatillos y si la musculatura débil o inhibida se está tonificando. Muchos puntos gatillos no dan la cara en forma de dolor hasta que llevan meses o semanas formándose, y el paciente ya tiene, o ha adquirido, un vicio postural que le generará lesión en un futuro.

También es muy necesario una asiduidad al fisio para las lesiones que pueden evaluarse mediante ecografía como tendinopatías o roturas musculares ya que es necesario revisarlas con prueba de imagen ecográfica frecuentemente y así controlaremos su cicatrización, la efectividad de su tratamiento y las inflamaciones posteriores del tejido.

En general, todos aquellos pacientes a los que se les prescriba ejercicio terapéutico como complemento en su recuperación deberían acudir frecuentemente a revisar la ejecución y técnica de sus ejercicios prescritos por el fisioterapeuta y evaluar si la terapia activa de ejercicio está dando sus frutos a medio y largo plazo, para poder modificarla, adatarla e incluso cambiarla por completo si el resultado no es el esperado.

Estos son algunos de los ejemplos más comunes en nuestra práctica clínica, no obstante el fisioterapeuta nos deberá indicar cada cuánto tiempo necesitamos la siguiente sesión de tratamiento o control de la patología, puesto que aunque no nos duela, debemos acudir para ver la evolución y paliar el problema a tiempo antes que aparezca el dolor y sea demasiado tarde.

4 razones para visitar a tu fisioterapeuta 

A lo largo de un sólo día, el cuerpo va aprendiendo y adaptándose a su contexto, a las posturas que haces, las comidas que realizas, e incluso las veces que te levantas. Con toda esa información la masa y la densidad ósea de cada persona se altera y modifica para que al día siguiente todos y cada uno de los procedimientos de tu día a día sea más fácil y cómodos provocando a su vez un desequilibrio de la función principal de cada músculo implicado. Un ejemplo muy común son las personas que trabajan en oficinas, que suelen padecer problemas de espalda y cervicales ya que su cuello, al sentirse estable por la postura en una silla, se ha adaptado a no activarse y a no trabajar. Con la fisioterapia preventiva podrás trabajar los músculos que tu cuerpo ha pausado por tu forma de vida, tu higiene postural o tu metabolismo.

El dolor es un mecanismo de defensa, es la forma que el cuerpo transmite un aviso al celebro de que algo va mal, un funcionamiento incorrecto. gran mayoría de los pacientes que llegan a nuestra clínica vienen con un cuadro clínico de dolor agudo sin tratar durante un periodo largo de tiempo, pero no es lo recomendable. Un dolor debe ser tratado desde su inicio leve, no se debe esperar a que amaine por sí solo si no se sabe el foco del problema, ya que en la mayoría de ocasiones son dolores referidos que aunque duela en una zona concreta es originado por otra causalidad totalmente desconocida, por ejemplo hay muchos dolores de muñeca cuya causa viene originada por el hombro. Un dolor mantenido, soportado y aguantado durante más de 3 meses, tiene una gran probabilidad de convertirse en crónico, se genera una patología muy difícil de rehabiitar y por consiguiente de curar.

Todos tenemos internet y la gran cantidad de información para encontrar un tratamiento que nos pueda servirnos para el dolor que sufrimos. Y si no tienes internet, siempre puedes preguntar a alguien que tiene el mismo dolor que tú sobre los pasos a seguir para solucionar el problema, pero ¿realmente sabes el origen de tu dolor? en fisioterapia, 2 más 2 no son 4 en todos los casos, hay que diagnosticar el movimiento y corregirlo con ejercicio personalizado ya que ni todo dolor tiene su origen donde se presenta, ni cada patología se trata igual dependiendo de las funciones de cada cuerpo humano realice en su día a día. Un fisio estudia las disfunciones del control motor, cómo trabaja cada músculo, cada tendón, cada minúscula parte de la zona afectada para dar la mejor solución al problema. Un fisioterapeuta cualificado te evaluará a través de test validados médicamente y con un grado de personalización que ningún artículo ni ningún conocido podrá ofrecerte.

Muchos de los casos de la clínica, bien impulsados por consultas médicas para su rapidez o bien por un desconocimiento de la propia persona en términos farmatológicos, tienden a solucionar los problemas musculo-esqueléticos del cuerpo humano a través de pastillas; pero ¿hasta qué punto es positivo tomar ese camino antes de ir a un fisioterapeuta?. Todos los medicamentos, sobre todo los más utilizados como antiinflamatorios y analgésicos conllevan unos efectos secundarios, éstos en concretos, destinados a enmascarar y engañar al celebro para que no sienta dolor y ignore la señal que te manda tu propio cuerpo en forma de aviso, traen consigo efectos no solo en el tejido muscular sino al nervioso, que a largo plazo traen consecuencias más graves. La necesidad de acudir a un fisioterapeuta profesional para corregir ese dolor es decisiva en tiempo y forma para cuidar tu cuerpo y rehabilitar la zona dañada.

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